Tuesday, March 27, 2007

Abrirme a comentarios


Después de un rato, y a la vista de todas aquellas cosas que es bonito conservar, he decidido que puedo aportar un poco en este sentido. Muchas frases célebres, que uno usa o no para citar, que se estan perdiendo, con su dosis de conocimiento y buen o mal humor.

Por primera vez, en mis escasas 17 entradas (ahora 18), voy a abrir la cabeza a comentarios.

¿De qué se trata?

Simple. Si se acuerda usted de una frase famosa, escribala aquí, como comentario, y yo me comprometo a no borrar las menos malas e incluir en el artículo las mejores.

Como igual el blog es mío, no voy a permitir más que frasecillas, con o sin autor, interesantes, graciosas con el lenguaje o con el contexto, y voy a filtrar aquellos comentarios que me parezcan inadecuados.

La idea es que colaboremos, haciendo carne eso de que dos cerebros piensan mejor que uno... ¡¡Y cómo lo haremos los 4 que leemos este blog!!

Partimos con unas fáciles:

"Punk rock is not the way you use your hair, punk rock is not the way you dress, punk rock is this empty space, inside your head"
Ian "El Gurú" MacKean en el concierto de The Evens

"Y que gane el más mejor"
Leonel Sanchez, Futbolista chileno

"Y que gane el más mejol..."
Don Fermín en El Festival de la Una

"...y cuando tenga un hijo le llamaré Chile"
Julio Iglesias (padre) en El Festival de Viña, 1982

"La próxima vez fracasaré mucho mejor"
Liev Nikolaievich Tolstoi

"...cállate y sigue chupando"
Maestro Po en la serie Kung Fu (capítulo no transmitido)

"Ahí está, esperándome en la casa"
Francisco Andreson Huaiquipán, futbolista chileno

"¡¡Al Infinito y más alla!!"
Buzz Lightyear

"Mi nombre es Iñigo Montoya. Tu mataste a mi padre. Prepárate a morir"
Iñigo Montoya, La Princesa Prometida

"Como guste"
Wesley o El Temible Pirata Roberts, La princesa prometida

"Yo soy tu padre..."
Anakin Skywalker o Darth Vader en El Imperio Contraataca

Friday, March 23, 2007

The Evens en el galpón Victor Jara

Cuando un concierto empieza con el lead-man idnicando que se traa de una banda que quiere silencio para tocar, generalmente indica que no estan bromeando y que eso es lo que quieren para que el show vaya como a ellos les gusta. Cuando quien pide silencio es un dúo de punk rock compuesto por una baterista y un guitarrista calvo es un poco más raro pero, en general, el público hace caso. Anoche no fue el caso.

Todo comenzó cuando un amigo me llama y me dice que se ganó unas entradas para un concierto y que si las voy a buscar, me llevo una yo y vamos junto y que hasta, porque son dos entradas, puedo ir con mi chica (finalmente, a ella no le interesó, con lo que quedamos con una entrada de más). Alegremente, tomé mi bicicleta y partí rumbo a la radio, a buscar las entradas. Transpirado por un corto tramo pedaleando con una rueda casi desinflada, recibo las entradas de manos de una secretaria (¿O es recepcionista?) muy guapa, a la que ni le preocupa que no se haya realizado el cambio de nombres de mi amigo a mi. Llamo a mi amgio y le cuento que "estamos" y nos ponemos de acuerdo.

Llegamos al sector, un barrio con mucho "ondita", lleno de estos lesos-alternativos tomando cerveza en bares bonitos en casas viejas y chicas que ya no se hacen las difíciles, frente a la plaza Brasil, donde el cuidador de autos, un tipo que me recordó al guatón Porcel en Carlito's Way, nos pide le paguemos por adelantado. Nos rehusamos y le decimos que "saliendo". Hacemos el camino a la entrada y vendemos el ticket que mi amigo había comprado, con lo que quedó resuelto el tema de la entrada de más.


Conversando en la entrada, me entero que los teloneros son Perrosky, otro dúo de punk rock pero esta vez son medios vaqueros, me indican. Curioso pienso, caubois en este rincón de la tierra donde son los arrieros los encargados de llevar el ganado a pastar a la cordillera, lejos del salvaje oeste estadojuntense. Claro, debe ser porque vienen de otro país o algo así.
Suben a escenario dos tipos vestidos de terno café, uo de ellos con un pelo crespo y escarmenado
que me recordó la coliflor con salsa blanca de mi abuela (malaza, por cierto), pero sin salsa blanca. Comienzan a tocar y la gente baila, goza, se trenzan tomados de los brazos. Por mi cabeza corren imágenes de una pelea de cantina, con las puertas dobles en la entrada, sillas volando, botellas quebradas, caubois valientes, un poco borrachos, golpeandose unos a otros por las "chicas de arriba" mientras el cantinero cobarde se refugia tras la barra.

"Está bueno perrosky" pienso.

Se acaba esto y se viene el plato de fondo.


Tengo que confesar que The Evens no era siquiera una banda que me sonara a conocida. De hecho, ni siquiera he escuchado mucho de Fugazi, banda donde Ian MacKaye toca tambien, pero que es un poquito más conocida. En todo caso, no soy de los que rehuyen de ir a ver una banda sin saber nada de ella (salvo una pequeña referencia a que no es ni tropical ni rap) y de hecho, me he encontrado con buenas sorpresas. Esta no fué la excepción.

En escena, una dúo-banda tocando punk-rock con un calvo haciendo headbanging (al menos curioso), sólidos, abriendo con una explicación del silencio que requieren para tocar del significado que tiene para ellos la figura de Victor Jara con la frase "He showed us that the music aint no fucking joke" (él nos mostró que la musica no es una broma culeada). Interesante.

Comienzan a tocar y, efectivamente, me doy cuenta que estamos frente a dos virtuosos en lo que hacen, con absoluto control de cómo quieren que suene lo que están golpeando, rasgueando, pisando, gritando. Algunas cosas sí parecían a lo de Fugazi, pero no mucho.

Lo malo de la noche, el público. El galpón, un lugar que claramente fué más pensado como gimnasio que como sala de eventos, sonaba como una colmena con las conversaciones. Ian, el vocalista, pidió silencio al comienzo (tal vez la gente no entendió lo de "tocamos despacio... queremos silencio... la música no es un chiste" porque lo dijo en ingles), luego se detuvo y lanzó un discurso largo y amargo al medio del concierto (¿Por qué diablos la gente no entiende inglés?) en el que incluso un asistente, morocho y mal educado, aprovechó para tener su minuto de fama exigiendole que pusiera a su traductor en el escenario porque la gente no entiende inglés, provocando un ligero arranque de furia de parte del calvo en escena, y una vez más el concierto se detuvo casi de manera definitiva porque la gente no era capaz de mantener silencio, minuto en el que la banda habló con su representante para acabar en ese minuto "This is a fucking joke" me pareció leer en los labios de Ian mientras pasaba su mano por su cuello como diciendo "corte, esto se acabó". Vergüenza es lo más cercano qu he sentido a eso.

No entiendo que esta manga de tarados haya ido a perder tiempo y dinero a esta cosa, un gimnasio incómodo y maloliente, para conversar mientras podrían haber ido a tomarse esa plata a cualquier shopería. En fin, volvemos a lo de siempre: estamos rodeados de imbéciles.

Por cierto, a propósito de imbéciles, me comentaron en un minuto que Alberto Prado, el infame ladrón, andaba por ahí. Algo de suere tuvo que yo no lo encontrara, porque no he olvidado aún que me robó 400 lucas en el minuto que más las necesitada. Cuidate, Beto, que algo te puede pasar antes que yo te vea, y quiero encontrarte enterito cara a cara, sin un rasguño, para que haya más espacio.

Thursday, March 15, 2007

Escuchar del Transantiago por la telecolor

Ahora, disfrutando finalmente con mi nueva pipa Cassano de cerezo y un tabaco nuevo, Exeter, me dispongo a hacer mía la palabra para referirme a esta novedosa forma de los santiaguinos de relacionarnos con el plan estrella del gobierno anterior, pero que le dejó la crema al actual. Me refiero precisamente a la reforma radical y profunda al sistema de transportes que veníamos esperando hace un buen rato, con sueldos fijos para los choferes, una mejor orgánica empresarial, intervención directa del estado en caso de necesidad, integracion de superficie y subterraneo, etc. Resumiendo, el Transantiago.

La primera vez que escuché de esto reaccioné de la misma forma en que las vacas ven pasar los trenes por las vías que cruzan los campos. Es que no les creí nada de lo que dijeron. Más encima, cuando trabajaba en una institución ligada al Gobirno Regional Metropolitano, en una reunión con los jefes de servicios y demás personajes importantes, al que mandaron del equipo de Transantiago era un hippie recalcitrante que, imaginé, podía fumar un porro en medio de la reunión. Con todo, este personaje resultó ser más clever de lo que esperé, pese a una evidente ingenuidad en sus propuestas.

Cuál no sería mi sorpresa al ver que esas ideas hippies de verdad llegaron a la calle, en forma de un mapa tamaño doble mercurio, con colorcitos y buen diseño. Me di el trabajo de examinar el mapa y me encontré con que, nuevamente para mi sorpresa, el asunto funcionaba. Estaban bien coordinados los recorridos, estaba bien zonificada la ciudad y estaba clarito cómo ir de un lado al otro. Claro, eso fué en el papel.

A la hora de la semiverdad, en marcha blanca, el plan empezó a hacer agua. El primer hoyo siempre ha tenido que ver con lo que yo alego cada cierto rato: el analfabetismo funcional chilensis. La gente no entendió nada. No se dierno cuenta que, lo que tenían que hacer para cruzar la ciudad, era buscar tres micros, una que la llevara desde donde estaba hasta una vía importante, una que lo conduciría por esa vía importante hasta el otro extremo de la ciudad y, finalmente, una que lo dejaría a unas 2 o 3 cuadras de su destino, tod esto pagando un solo pasaje, en lugar de los 2 o hasta 3 que llegaban a pagar en las viejas "Chaquetas amarillas". No, la gente se quejaba que tenía que hacer trasbordos, que no entendía nada... ¡¡Y ni siquiera habían revisado el mapa!!

Claro, es que los empresarios, ofuscados porque ya no eran los grandes mafiosos de las micros, sino que se les obligó a ser empresarios del transporte, no hicieron la pega y dejaron las mantenciones de sus micros de lado mientras sólo las pintaron, entonces, las "máquinas" quedaron en panne y ahí si que quedó la grande. Porque los grandes hijos de puta, encabezados por un ex dirigente de las micros de antes, no sacaron ni la mitad de las flotas que prometieron por contrato a la calle y, evidentemente, eso significó que la gente andaba desesperada tratando de subir a unos buses repletos, apretandose, estrujándose, rosando un cuerpo gordo y sudoroso con otro, y los medios no hicieron sino mostrar eso todo el rato.

Luego, el numerito de la empresa informática que tenía a su cargo el sistema de pago. Como no estubieron listos, la primera semana el pasaje fué gratis. Claro, como era gratis, la gente tomó más micro, dejaron la bicicleta en la casa y más apretones, más desmayos, más vieja quejona. Pero claro, como el gobierno les cobró las garantías y avisó que les cobraría más, se apuraron e hicieron los acomodos lo más rápido posible. Evidentemente quedaron fallas, pero a quién le importa la pobre señora que vive de una pensión y que, al pasar por el validador, le "comieron" los $3.000 que usa para el mes, asique estos inescrupulosos vestidos de traje Armani no se preocuparon mucho y siguieron con la cosa.

Entonces, sale la oposición diciendo que hay que hacer cambios y gritando a los cuatro vientos (tele, radio, diario e internet), como la gran novedad, que había que tirar más micros, que había que tener los GPS, que las tarjetas, que hay que caducarles los contratos a los que no cumplen, que multas y un largo etcétera que ya estaba en los planes del gobierno, porque estaba previsto... al menos eso había dicho un ministro el día anterior. TONTA LA DERECHA CHILENA, hay que decirlo. Más tontos los que le creen.

Ahora, metieron más micros, pusieron conitos rojos para "segregar" las vías de buses, con eso aumentaron los tacos de autos y... MÁS GENTE A LA MICRO!!!

De paso, para que veamos cómo el famoso plan no ha dejado inmune al resto de chile, el metro decidió traerse dos trenes que estaban destinados a Concepción y dejar sin servicio a la gente por allá. Claro, son menos los penquistas que los santiaguinos, y se notan menos, asique ¿A quién le importan? Ni hablar del proyecto de extensión del sistema de metrotren de por allá, que quedó congelado e incompleto.

Ahora, ya parece estar llegando a un punto de equilibrio la cosa, pero resulta que los "pobladores" siguen reclamando porque la cosa no les convence, porque no le creen, porque les gusta reclamar o lo que sea. Hoy, en la mañana, estaba un grupo de señoras gordas de una comuna periférica (pero no por eso pobre) pidiendo una micro que les cruzara la ciudad desde el extremo surponiente al extremo oriente. ¿Ven cómo no entienden la idea? No, señora, el plan no está hecho de esa forma, usted TIENE que hacer trasbordos, tiene que tomar 3 buses para eso, no una micro, y paga lo mismo, y anda más segura que con el mongólico jalado del volante de las micros amarillas, y puede que se demore más, pero es más probable que llegue viva a su destino. En otro canal mostraron uns supuesta "manifestación" contra el plan este que terminó con una camioneta incrustada en una casa, provocando lesiones a un niño. ¿Alguno de esos "manifestantes" habrá pensado que esa casa o el hijo de su dueña podrían ser la suyos? Claro que no pues, a ellos no les importa, porque se demoran un poco más en llegar a su pega, entonces tienen derecho a destruir, a romper, a matar si es menester. Imbéciles.

Si, con el riesgo de ser repetitivo y fome, creo que la estupidez ya está llegando a un punto grave en este país y que, si no lo resolvemos YA, vamos a tener problemas en nuestro super camino al desarrollo.

Sólo p'a terminar, sí, la mayoría sabemos que esto de la reforma del transporte es algo que hay que hacer y que la ciudad no va a sobrevivir si no se hace, pero el dolor también es grande al ver a quienes tienen poca plata pasandolo tan re mal.

Querido gobierno, pongan a gente buena a hacer la pega, que Espejo sólo no puede. Sáquen a los inútiles, no a las cabezas visibles, que no hacen nada, sino a los que no se ven, a los que no salen en la tele y que reciben un sueldo por calentar el asiento todos los días para gastárselo en el Liguria.

AH!! Antes que se me olvide, que feos y que malos son los paraderos.

Eso no más quería decir.

Tuesday, March 13, 2007

Chile, país de mitos


Mito: m. Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.
m. Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.

Claro, que nos creemos el cuento, nos lo creemos, por eso salen frasecitas como "Chile, país de poetas" aunque sólo hayamos tenido algunos personajes imprtantes que, por cierto, no fueron nada mayor en el concierto internacional porque, a pesar que se puden haber ganado el nobel dos de ellos, no provocaron ninguna revolución memorable ni nada de eso. Por eso mismo, hay que hacer crecer el mito de los personajes estos con historias turbias, casas llenas de porquerías y amoríos. Que la primera es lesbiana, que se tuvo un amor platónico (¿¿¡¡QUÉ MIERDA ES ESO!!??), que era superpobre (como si los poetas malditos núnca hubieran existido), que el segundo era un galancete, que se metió hasta con la nana, que fabuloso como escribía odas a los platos chilenos (¿Acaso soy el único al que eso le suena a chauvinismo mala onda?) mientras comía caviar en las embajadas, que era comunista pero no importaba (¿De verdad a nadie le importa?). Tal vez el único poeta al que le guardo algún respeto es a Vicente Huidobro (al que no le he leido nada por miedo a que se saque la cresta del pedestal en que lo tengo) porque, por lo menos dicen que fué un revolucionario y, al parecer, un gozón. Eso último es más que nada lo que me importa.

Después de la literatura, cuando ya nos mojamos nuestros delicados traseros con las letritas que escribian estos personajes que, a mi personal parecer, palidecen en la escena internacional, viene el segundo gran mito: que Chile es un país ordenado. ¡¡Claro que es ordenado, si hemos estado bajo la bota más tiempo que la chucha!! Además, como no tenemos una gota de alegría en la sangre, nos dedicamos a trabajar (mal, pero mucho) y eso "produce", que es lo importante en estos días. Claro que el orden se nos va a la cresta cuando vemos la cantidad de obesos que existen (me suena a ansiedad o, al menos, a desorden alimentario).

Chile, el mejor del barrio... ¡¡¡LAS PELOTAS!!! si al lado viven mejor, aunque sea con menos plata, lo pasan ben, disfrutan su tiempo, andan trabajando menos y gozando más. Para qué hablar del bajo desempeño sexual de los (y las) chilenos(as) que resulta que los estudios nos ponen follando un promedio de tres minutos por vez... ¡¡TRES MINUTOS!! Menos de lo que toma una tanda comercial en jollitas televisivas como "Papi Ricki" o "Corazón de María".

Sospecho que sería bueno nos hicieramos ver, porque lo estamos pasando mal, estamos leyendo poco, comiendo porquerías, andamos enojados por la calle, sufrimos de "crisis de pánico" (mieditos les decía mi abuelo), somos mal hablados, nos preocupa más el toffee que se le arrancó a la Marlen que nuestros hijos, vemos el Festival de Viña, le del Huaso de Olmué, el de La Serena, escuchamos con confianza los noticieros para que nos llenen la cabeza con lo que los poderosos quieren, compramos libros piratas en a calle, pagamos fortunas para ver conciertos mediocres (¿A alguien le suena Arjona?), respiramos mugre, conversamos poco (pese a que hablamos mucho) y tanta otra porquería.

¿Chile, jaguar de latinoamérica?

¡¡¡MIS POLAINAS!!!

¡¡¡Y LAS DE MI ABUELA TAMBIÉN!!!

No, hoy tampoco me levanté de buenas.

Sunday, March 11, 2007

Trabajar con “Socios”

Elegir un asociado siempre es una tarea difícil. Tiene que ser alguien de confianza, que lo haga a uno creer en algo que no existe, que inspire, que provoque, que de ganas de trabajar. Ciertamente que yo he tenido varios “socios” de los más diferentes formatos. En orden, uno de mis mejores amigos, socio creador, un tarado que me crucé torpemente, “socito” creativo (que fue el primer personaje que logró estafarme), un viejo gordo y simpático con que aprendí un montón, socio master, un personaje permanente con que inventamos un negocio al año (que no resulta, por cierto), socio aventurero, y el último personaje, uno que me invita a asociarme, me trata como empleado y, cuando el negocio se cae por SU culpa, me hace pelear como jefe, el socio marica.

Es difícil la cosa. Es como elegir pareja, donde uno ve una superficie y selecciona, se la juega, pero al rato (a veces después de harto rato) aparece lo de a deveritas y es entonces, y sólo entonces, que uno opta seriamente y dice “Ok, aquí me quedo”. No es ese mi caso hasta ahora. He pasado por toda la lista de arriba pero, hasta ahora, no aparece una persona en la que pueda confiar cien por ciento y con la que las cosas resulten (de hecho, ha pasado más lo primero que lo segundo), de modo que hoy simplemente no tengo socio.

Claro, estoy embarcado en un proyecto, en un modelo de negocios más bien, pero ya ni siquiera me quedan muchas ganas de darle, como que me siento cansado. Si se que después de leer eso cualquiera piensa “¡¡pero si este hu**n es joven, cómo se va a cansar!!”, pero la cosa cansa. Cansa ir jugándosela completa hace tanto rato y que no resulte nada. Cansa ver cómo se ha equivocado uno una y otra y otra vez. Cansa ver a los “socios” irse sin hacer su parte de la pega. Cansa que eso siempre trasunte el resto de la vida.

Cansa la cosa.

Y ya me puse latero, así que me voy a cocinar mejor.

Ojalá mañana despierte de buenas.

Monday, March 05, 2007

... darme cuenta


Tonto: adj. Falto o escaso de entendimiento o razón. U. t. c. s.

A tontas y a locas: loc. adv. Desbaratadamente, sin orden ni concierto.

Hacerse alguien el tonto: loc. verb. coloq. Aparentar que no advierte algo de lo que no le conviene darse por enterado.

Ser alguien como tonto para algo: loc. verb. coloq. Chile. Ser muy aficionado a algo.

Todavía hay patria, ciudadanos. Leyendo un blog ajeno, en un comentario, me encontré con que no soy el único que cree que los chilenos somos, en nuestra gran mayoría, tontos. Y no estoy hablando de sufrir sindrome de down ni nada parecido sino definitivamente de ser lesos, bobos, sosos, gaznápiros, soquetes, bodoques, amermelados o derechamente güevones, para usar un chilenismo bonito.

Porque nada nos impide tener una buena comprensión de lectura y ser analfabetos funcionales sino nuestra falta excesiva de dedicación, nuestra incapacidad para concentrarnos en algo que no sea una cara bonita, un monito simpático o un buen par de tetas. No digo que se trate esto de hacer una apología a la cultura, sino todo lo contrario. Ejemplos de esta "tontera genética" tenemos por todos lados:

Una señora añosa y compungida que reclama porque el nuevo plan de transportes de Sanfrasco es malo y le echa la culpa a Zamorano ¿Sabrá esta señora que el ex-futbolista este no fué más que una cara bonita para darle credibilidad a un plan en que nadie creía?

Una "diva" anunciando su separación en una conferencia de prensa de un jurado internacional de un festival de la canción desarrollado en una ciudad con hartas flores. Aquí la cosa se abre un poco: ¿Por qué tiene que haber una vedette, que no es más ni menos que eso, invitada a decidir cuál es la mejor canción del certamen? ¿Creerá la señora esta que los tontos somos nosotros y que no nos damos cuenta que esto es un palo de ciego para lograr más medios interesados en ella? ¿Por qué diablos había periodistas que insistían en preguntarle por lo mismo? ¿Por qué tuve que escuchar del tema durante una semana en las ediciones centrales de los noticieros?

Falla el mentado plan de transportes porque unos empresarios tenían las "máquinas" en panne ¿Hay alguien que no encuentre sospechoso que las micros se echen a perder el día antes de que el plan empiece a funcionar?

Una coalición de goberno tratando de aliarse con la oposición para lograr "reformas de fondo"... ¿¿¿¡¡¡QUEEEE!!!???

De verdad, los chilenos somos tontos. O al menos un poco lesos y olvidadizos, porque hace un ratito estabamos hechando bofes de baba, rabiando debajo de la bota y ahora votamos, casi en un 50%, por los mismos personajes que nos pusieron el zapato encima. Porque creemos lo que dice la tele, porque confiamos en promesas preelectorales, porque creemos en nuestros socios, porque esperamos el informe del tiempo para saber qué nos vamos a poner al día siguiente, porque no pensamos, porque nos la comemos doblada, porque nos dan un mojón pinchado en un palo y pagamos por "anticuchos", porque celebramos nuestras derrotas, porque, simplemente, lo hemos demostrado desde siempre.

Bueno, después de tanto optimismo, no nos queda otra que confiar y esperar que algunos de nosotros (ojalá yo sea uno de esos) nos demos cuenta de tanta estupidez y reaccionemos.

¿Quiere saber usted cuan tonto es? Empiece por acá.
La imágen es "La barca de los tontos" de
Hieronymus Van Aken, Il Bosco

Friday, March 02, 2007

...cambiar de nombre

Tal vez alguno de ustedes, mis queridos lectores (un brutal egocentrismo y un episodio de baja presión arterial y deshidratación pueden producir este tipo de comentarios) habrán notado que este blog ha cambiado de lugar un espacio, modificando el significado del chorizo de letras que lo describen. Efectivamente, durante un tiempo fuimos "Hoy no quería ira" y no nuestro viejo y querido (¿Nuestro? ¿No será mucho?) "Hoy no quería ir a...". Brevemente, explico que eso fué el rato que usé este espacio para descargar un poco de estrés, debido a aquel ilustre ciudadano australiano que pisa nuestras tierras, con el cual sostuve una breve relación laboral a traves de un "socio" que no terminó muy bien (de hecho, no ha terminado). Quiero aclarar, ahora que voy a volver al nombre original que el gringo sigue siendo el conchadesumadre hijoputa lameculos y comevergas más rasca que he conocido, básicamente una mierda pinchada en un palo, pero eso se va a arreglar por otro lado y yo espero no tener que ver su desagradable rostro núnca más. Además, debo confesar que estoy tan rabioso que ya sólo quiero ocasionarle el mayor daño que pueda (dentro de lo que la ley permite, por si alguien lo duda) y que ya estamos en eso.

Dicho lo anterior, volvemos a nuestro nombre habitual.

Si no te diste cuenta del cambio, que lástima, sería bueno que pusieras más atención porque cualquier día de estos te desordenan el contrato y te la meten doblada y ni siquiera te vas a dar cuenta hasta que te pasen una billetera para morder.

Gruesos saludos a mi pequeña comunidad.

La imagen es una secuencia de UFC. Si Ud. no sabe qué es esa sigla, vealo aquí

Tuesday, February 27, 2007

Vacacionar sin ni uno

Una de las cosas a las que debe uno adecuarse cuando el dinero escasea es simplemente bajar el gasto. El mítico apretón de cinturón se hace para uno una realidad palpable. Se acabaron los tragos en bares de superlujo (ya, bueno, no tan superlujo, pero buenos igual), los regalos caros a la polola o al ego, las salidas a comer una a dos veces por semana y, lo más peor*, fin de las vacaciones vacacionales. Ya con la idea hecha, partí al viejo reducto, a la casa que, aunque ya no viva ahí, siempre tendrá un lugar reservado para mis cosas y mi mal genio.

Y, como diría Cabezas, ahí empezó todo puh.

Resulta que cuando uno llega a vacacionar con los vejetes sin olor a perrete, las cosas siguen iguales, pero menos iguales que antes. O sea, la cama está ahí, pero estáosas son iguales, ocupada por algun otro familiar que llegó antes y entonces la única salida es dormir en "la pieza de al medio". ¿Acaso nadie más ha reparado en lo incómodos que son los cuartos de visitas? El dolor de espalda permanente, en parte producto de la tensión, se hace más agudo y, con la ayuda de aquella mala cama, la cosa se pone realmente fea. Ya no son sólo las vertebras lumbares las que lloran sino que también las torácicas (que son 12, 7 más que las lumbares) y aparece esa sensación de incomodidad que da ganas de apalearse para que se vaya. En fin, dice uno, dolor de espalda nada más, no es grave, no hay de qué preocuparse.

Y cuando piensas que lo peor ya pasó, ahí aparecen las "reglas de casa". Y que compartir en la mesa y que los horarios de las comidas (¿Soy el único que cree que en vacaciones, más que cualquier otra cosa, se come?) y que la sobremesa, a la que el único que no asiste es papá, que termina su plato, se levanta y suelta un "Bueno!" y se va a dormir la siesta, envidia de muchos, que la tele encendida con el volúmen tan fuerte a la hora de las noticias "porque hay que saber lo que pasa en este mundo" y el zaping para ver esa noticia de nuevo, una y otra vez, hasta que ya pasaron todos los canales nacionales (dios mío cómo, agradezco que no haya cable en la playa). En fin, el control remoto en mano ajena me resulta difícil, pero uno le pasa por encima.

La comida. La comida es un tema en si mismo desde que el mundo es mundo. No existen dos personas que cocinen iguales y la mano de mi querida madre era, por lejos, la mejor del mundo. Claro, hasta que fuí de vacaciones por primera vez desde que me hago cargo de mi propia alimentación. ¿Por qué en la ensalada de tomates no hay ni una pizca de ají? ¿Qué le pasó a los tallarines que tienen laurel? En fin, cambiar la mano en la cocina por una tan aficionada como la propia, pero diferente es... mmm... eeehhhh... difícil. Difícil, pero se puede.

Estar en la casa de veraneo de los papás, donde no entienden que uno no goza de estar al sol en la playa y que uno encuentra que la piel blanca es saludable, tanto como la dorada-dolce-y-gabana, y que prefiero dormir una buena siesta y, al anochecer, beber un buen sorbo de wisky escuchando buena música antes de pensar en descansar. Todo eso es cierto, pero igual, con todo, uno los puede convencer... o simplemente vencer por la vía de los hechos.

Ya, es difícil vacacionar con los papás, pero con el tiempo uno aprende a hacerlo.

Pero aparece ese monstruo, el festival de viña, esa bestia sudorosa y maloliente que lo llena todo, que da comida a esos repugnantes reporteros de farándula (con el perdón de los verdaderos reporteros), que muestra tanta carne mal puesta, tanto mal gusto, tanto chauvinismo chabacano y desubicado, tanta diosa de la tv demolida. Eso ya son palabras mayores. Más encima, ahora los rotos estos, que hablan, no opinan, porque no tienen más opinión que la que se forman leyendo la tvgrama o la sección de espectáculos de lun (qué patudez tener sección de espectáculos en un diario amarillo farandulero). Asco. Asco seguido por nauseas y ganas de apagralo todo. Me duele la espalda, pero ahí estoy, viendo tele con mi familia mientras veo un codiciado trozo de carne anunciar en conferencia de prensa que su matrimonio se viene abajo cuando debería hablar de... ¡Cualquier otra cosa!

¿Es que acaso soy el único que cree que todo esto es para mantenernos entretenidos, sin preguntar, sin mirar, mientras se terminan de robar lo que pueden de nuestros bolsillos delante de nuestras babosas narices? ¿Es que acaso nadie se ha preguntado por qué los dueños de los medios faranduleros están vinculados a un sector político clarísimo en sus turbios intereses?

¿ES QUE ACASO NADIE MÁS LO VE?

¿Quiere darle la pelea al sistema? No proteste, no corra, no se busque un apaleo, que con eso no saca nada.

PIENSE. Eso es lo más peligroso. Piense y trate que el resto lo haga también. No vea noticias, vea lo que las noticias no cubren, piense por qué hay tanta silicona en la tele, dele vueltas.

NO SEA LESO.

QUE NO SE LA METAN DOBLADA.

Terminé hablando cualquier cosa... ¿¿¿Y QUEEEEE???

P'a eso el blog es mío y me lo llevo cuando quiero.


*Cita a Leonel Sanchez

Tuesday, February 06, 2007

hablar con abogados

Siempre es ingrato hablar con un abogado. Sobre todo que, cuando uno lo hace, no es porque esté todo bien, salvo que se trate del amigo abogado con que se encuentra uno en el bar de la esquina y conversa de lo que hablamos los hombres... minas. Las ve uno pasar, que dice que son lombrosianas, que les pone nota, que se divierte finalmente mientras va la horda de perdedores a hacer puntería... está bien, no todos son losers. Algunos logran que la chica les hable un rato y, con suerte, que les de el teléfono.

En fin, como de costumbre, voy hacia cualquier lado, menos lo que quería.

La cosa es que estoy metido, por primera vez, en uno de esos líos en los que no se puede salir sin la ayuda del querido leguleyo, ese que se sabe de memoria (sin exagerar) las leyes, códigos y ese largo etcétera que reglan la vida. El tete es simple. Un personaje encarga una pega, firmamos un contrato, el personaje decide unilateralmente cortar el asunto y, como si fuera poco, decide que no quiere pagar nada más del montón que se trabajó para darle en su regaladito gusto.

Sí, por si no lo han adivinado, tengo un buen poco de rabia. De esa rabia que corre tibia por tus venas y te recuerda dónde está cada una de ellas mientras recuerdas al maton del curso que te hacía "convidarle" de tu colación o al micrero que arrojaba tus monedas al pagar con tarifa de estudiante.

¿Por qué diablos la gente no hace simplemente lo correcto y lleva SU colación al colegio, recibe el pago o sencillamente paga lo que debe?

Porque es fresca, porque ser caradura se lleva, porque simplemente pueden.

Ya me cansé de esto. Así me cueste caro, voy a dar la pelea. No voy a volver a ser el debilucho que daba pan, que agachaba la cabeza y no pedía boleto.

No, señor gringo.

Simplemente NO.

Mis abogados lo llamarán, señor Pinche Gringo Puñetero(*).



* Referencia al disco "Frijolero" de Molotov

Thursday, February 01, 2007

...Perder la pega

Como hijo de una familia más bien marxista, yo soy de los que creen que el trabajo dignifica al hombre. Bueno, a la mujer también, ahora que estamos con eso de la "perspectiva de genero". Además, tengo la des-ventaja de ser hijo de una pareja que núnca dejó de trabajar y cuya realización siempre dependió un poco de cómo les iba con la pega. Claro, un poco porque núnca llegaron a niveles insanos ni de locura trabajólica como para olvidar que el resto de las cosas existían.

Sí, esta bien, másde una vez, cuando niño, recuerdo haber escuchado de mi propia boca eso de que "...es que mi papá no jugó conmigo..." pero hoy, en una perspectiva más adulta, acepto con tranquilidad que hizo todo lo que pudo y más, porque hay que decir que se esforzó el veterano. Mamá también ayudó en eso. Hoy, no sólo comprendo todo lo hizo mi vejete con olor a perrete, sino que admiro la dedicación que mostró y cómo ha ido evolucionando y nos ha acompañado en la vida. Sí, se equivocó un montón de veces, pero parece que la culpa de eso es de la cigüeña, que dejó caer el manual "Cómo ser un buen papá en 10 pasos" en el camino de Francia p'a acá.

Hoy, he perdido una pega.

Hoy, siento que he perdido por primera vez un trabajo mío y, por si quieren saberlo, sí me importa.