Sunday, March 11, 2007

Trabajar con “Socios”

Elegir un asociado siempre es una tarea difícil. Tiene que ser alguien de confianza, que lo haga a uno creer en algo que no existe, que inspire, que provoque, que de ganas de trabajar. Ciertamente que yo he tenido varios “socios” de los más diferentes formatos. En orden, uno de mis mejores amigos, socio creador, un tarado que me crucé torpemente, “socito” creativo (que fue el primer personaje que logró estafarme), un viejo gordo y simpático con que aprendí un montón, socio master, un personaje permanente con que inventamos un negocio al año (que no resulta, por cierto), socio aventurero, y el último personaje, uno que me invita a asociarme, me trata como empleado y, cuando el negocio se cae por SU culpa, me hace pelear como jefe, el socio marica.

Es difícil la cosa. Es como elegir pareja, donde uno ve una superficie y selecciona, se la juega, pero al rato (a veces después de harto rato) aparece lo de a deveritas y es entonces, y sólo entonces, que uno opta seriamente y dice “Ok, aquí me quedo”. No es ese mi caso hasta ahora. He pasado por toda la lista de arriba pero, hasta ahora, no aparece una persona en la que pueda confiar cien por ciento y con la que las cosas resulten (de hecho, ha pasado más lo primero que lo segundo), de modo que hoy simplemente no tengo socio.

Claro, estoy embarcado en un proyecto, en un modelo de negocios más bien, pero ya ni siquiera me quedan muchas ganas de darle, como que me siento cansado. Si se que después de leer eso cualquiera piensa “¡¡pero si este hu**n es joven, cómo se va a cansar!!”, pero la cosa cansa. Cansa ir jugándosela completa hace tanto rato y que no resulte nada. Cansa ver cómo se ha equivocado uno una y otra y otra vez. Cansa ver a los “socios” irse sin hacer su parte de la pega. Cansa que eso siempre trasunte el resto de la vida.

Cansa la cosa.

Y ya me puse latero, así que me voy a cocinar mejor.

Ojalá mañana despierte de buenas.

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